Una colonia de vencejos comunes (Apus apus) ha venido reproduciéndose año tras año en uno de los edificios históricos de la calle real segoviana. La calle real como
se la conoce en la capital se compone de tres tramos uno de los cuales es el denominado Juan Bravo en coincidencia con la misma denominación del teatro Juan Bravo situado en la plaza mayor de la
capital
Los vencejos encontraron un lugar ideal para alojar sus nidos en la fachada en el edificio situado en el número 1 del tramo aludido.
El edificio fue construido a principios del siglo XX La fachada presenta tres alturas con cuatro balcones por altura, a la calle principal. Cada balcón estaba
orlado por una metálica que le confería una especial singularidad y belleza. Se da la circunstancia de que la calle real es uno de los principales circuitos para el turismo pedestre de la ciudad
por lo que a lo largo del año miles de turistas pueden admirarlo.
El paso del tiempo no perdona y el edificio, la fachada y sus ménsulas necesitaban una urgente reparación.
La ménsula colocada en la parte superior de la fachada de cada balcón estaba prácticamente pegada al suelo del balcón del piso superior. Los huecos entre mensulas y
balcón superior fue lo que aprovecharon los vencejos para colocar sus nidos. La colonia contaba con al menos 10 parejas reproductoras.
La restauración del edificio comenzó el pasado año cuando los vencejos se encontraban ya anidando en él.
La legislación obliga a proteger con una malla ese tipo de obras, con el fin de evitar la caída de cascotes u otros elementos que puedan herir a los viandantes. En consecuencia se instaló una malla que aislaba la fachada y desgraciadamente impedía la entrada de los vencejos a sus nidos.
En un edificio como este, que se ubica en el recinto histórico de la ciudad, se solapan dos tipos de autoridades la municipal de Segovia y la de patrimonio de la Junta de Castilla y León ( JCyL).
Cuando Foro GeoBiosfera (FGB) tuvo conocimiento de esta situación se puso inmediatamente con las autoridades municipales y autonómicas para solucionar este
problema.
Los vencejos trataban infructuosamente de acceder a sus nidos y a veces quedaron atrapados por la malla, como puede verse en el
siguiente vídeo:
La petición de FGB fue rápidamente atendida por las autoridades que ordenaron la retirada parcial de la malla protectora con el fin de que los vencejos pudieran entrar a sus nidos y la malla fue retirada hasta el segundo piso del inmueble.
La retirada parcial de la malla no solucionó el problema pues seguía impidiéndose el acceso de las aves a los nidos situados en los balcones del primer
piso.
FGB se puso en contacto con los responsables de las obras y estos amablemente accedieron a bajar más la malla para liberar los nidos del primer piso y además
paralizaron las obras de la fachada centrándose en las del interior del inmueble ya que el proyecto contemplaba la restauración integral del edificio.
Los vencejos entonces pudieron terminar con éxito su ciclo reproductor.
La restauración de las ménsulas presentaba un problema pues no se encontró empresa que pudiera construir las nuevas ménsulas en tiempo ni con el material de hierro
con que estaban fabricadas las antiguas. Los responsables de la obra decidieron entonces construir las ménsulas con escayola ya que, aunque estaban situadas a la intemperie, estaban protegidas
por el suelo del balcón del piso superior.
La protección de los cables que discurrían por la fachada y la instalación de las nuevas ménsulas reducían sensiblemente el espacio y su geometría para la
nidificación de las aves.
FGB, junto con la dirección de obra, estudió distintas alternativas que garantizas el espacio adecuado para la reproducción delos vencejos.
Al final se decidió la construcción de ménsulas huecas que pudieran utilizarse con este fin.
Como las dimensiones de estas ménsulas permitían el alojamiento interior de dos nidales en cada una, se decidió poner una división, colocando una pared interior para aislar los dos posibles nidos en los huecos.
Los trabajos de instalación de estas ménsulas no fue tarea fácil pero la pericia del jefe de obra y de los albañiles lo hizo posible.
Para proteger las ménsulas de las inclemencias del tiempo se pintaron y se colocó una chapa en su parte superior.
Quedaba por solucionar la ubicación de los huecos de entrada al interior de las ménsulas con dos condicionantes, la estética y el tamaño para permitir la entrada de
los vencejos.
FGB disponía de unos moldes que fueron suministrados por Dick Newell, de la organización inglesa Action for Swifts, que tienen
la dimensión apropiada para permitir el acceso de los vencejos e impedir la entrada de estorninos.
Se decidió entonces la realización de dos aberturas en cada ménsula con la dimensiones del molde mencionado. Se situaron ambas entradas de forma simétrica sobre el eje vertical de cada balcón.
Las pruebas de visibilidad de estos huecos han dado un resultado excelente, pues cuando se observan los balcones desde la calle, si no se advierte al observador de la existencia de esas aberturas, pasan prácticamente inadvertidas.
Esta ingeniosa solución muestra cómo se puede compaginar la conservación del patrimonio histórico, arquitectónico y natural en el casco histórico de Segovia.
Hay que reseñar el eco que esta actuación ha tenido en foros especializados internacionales, siendo objeto de publicación como ejemplo por la asociación británica Action for Swifts (Inspiration Swift boxes in Segovia).
Queda expresar nuestro agradecimiento a la familia Bravo, dueña del inmueble, que desde el principio mostró una actitud de colaboración en una solución que es
vanguardista y la primera adoptada en España, y al arquitecto Carlos Martín que colaboró de manera decisiva en la solución desarrollada, así como a los trabajadores que permitieron realizar estas
actuaciones.
Ahora esperemos que los vencejos sean conscientes de las casa de lujo que se les ha preparado y ocupen los nidales, potenciando la colonia existente en esta
céntrica y turística calle de Segovia.